Obispado de San Nicolas de los Arroyos

Obispado de San Nicolas

Monseñor Francisco Juan Vénnera

Nació en la ciudad santafecina de Arequito. Realizó los estudios de humanidades y filosofía en el seminario y los de teología en Roma, ciudad

en la que recibió la ordenación sacerdotal y se graduó de Doctor en Derecho Canónico. En 1956 fue consagrado obispo auxiliar de Rosario. El 23 de septiembre de 1959, fue nombrado para conducir la diócesis de San Nicolás. No tenía experiencia anterior de haber estado como párroco. Su lema episcopal fue “Evangelizare Regnum Dei (Evangelizar el reino de Dios).

Obra pastoral: A Mons. Vénnera le correspondió crear en San Nicolás la parroquia Ntra. Sra. de Luján, y poner en funcionamiento la parroquia Ntra. Sra. de Pompeya, creada por su antecesor. Solicitó y obtuvo la llegada de sacerdotes españoles pertenecientes a la Ocsha (Organización para la Cooperación Sacerdotal Hispano Americana). Entre ellos estaba el padre Marciano Alba, actual vicario general y párroco de la Iglesia Catedral.

Continuó el impulso a la Acción Católica Argentina. Organizó la catequesis con la renovación que impulsaba ese momento eclesial. A los 3 años de su llegada, la Iglesia Universal comenzaba a vivir el acontecimiento más importante de la Iglesia del siglo XX: el Concilio Vaticano II. Mons. Vénnera debió asistir. Ello le llevó mucho tiempo y preocupación, dada la cantidad e importancia de asuntos que allí se trataron, sumada a la tensión propia que estos acontecimientos producen.

Su renuncia: Cuando llevaba 6 años de ministerio episcopal, alegando razones de salud, renunció a su cargo ante el Papa Paulo VI, quien la aceptó. Parecería que también ha influido en la decisión, el clima que se vivía en la época por las modificaciones que el Concilio Vaticano II traía consigo. Luego, continuó colaborando en la Arquidiócesis de Rosario. Al morir fue sepultado en el panteón de su familia en Arequito; pero, en el año 2001, sus restos fueron traídos a la diócesis, donde descansan en la Iglesia Catedral, al lado de los restos del obispo que lo sucedió.

Escudo Episcopal

 

El lema es “Evangelizare Regnum Dei”;  procede del evangelio de Lucas (4, 43). La frase completa dice: “Et aliis civitatibus oportet me evangelizare regnum Dei, quia ideo missus sum”.  Lo que traducido -siempre en las versiones publicadas en el sitio web de la Santa Sede- dice: «También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado

».  O sea que el lema podría entenderse como “Anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios”.

El escudo se completa con los ornamentos propios de la dignidad episcopal: galero de sinople de seis borlas de lado, y cruz de un solo travesaño, de oro, acolada en palo.

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