Crescencia

Obispado de San Nicolas

Beata Crescencia

Primeros años e infancia

María Angélica Pérez nació en el seno de una familia de creencias religiosas cristianas. Sus padres Agustín Pérez y Ema Rodríguez eran inmigrantes originarios de Galicia, España y se radicaron primero en la provincia argentina de Córdoba, donde se casaron en 1889, para luego emigrar por un corto período de tiempo a Montevideo, Uruguay debido a una escena política convulsionada. En Uruguay nacen cuatro hijos, dos de los cuales mueren al poco tiempo. La pareja regresa entonces a Argentina y tienen allí a María Angélica. Le suceden sus hermanos Agustín, Aída, María Luisa, José María.

 

Vida religiosa

El 31 de diciembre de 1915 ingresó en el Noviciado de las Hermanas del Huerto en Buenos Aires y toma los hábitos el 2 de septiembre de 1918. Durante sus primeros años como hermana, se dedica a la enseñanza de labores y catequesis en la Escuela Taller adjunto a la Casa Provincial y en el Colegio del Huerto de Buenos Aires.1

En 1925 se traslada a Mar del Plata para atender a los enfermos, se contagió de una enfermedad pulmonar y sus superioras la trasladan a Vallenar (Chile) y llega en 1928, sin embargo, su enfermedad se agravó y la trasladan por tres meses a Freirina donde finalmente en un hospital de Vallenar, falleció el 20 de mayo de 1932 con 35 años de edad.

Estuvo enterrada en el cementerio de Vallenar hasta 1966, año en que su cuerpo es repatriado a la Argentina.

En 1986 los obispos de Argentina y el obispo de Copiapó Don Fernando Ariztía decidieron abrir su proceso de Beatificación y Canonización de la Hermana Crescencia.​

 

Beatificación

A Sor Crescencia se le atribuye la curación de María Sara Pane, quien en 1995 con 23 años se encontraba internada en el Hospital Italiano de Buenos Aires con un cuadro de hepatitis agravado por diabetes. Su aparente recuperación fue aceptado por el Papa Benedicto XVI como un milagro obra de Crescencia Pérez, y aprobó su beatificación el 19 de diciembre de 2011]. ​ La recuperación de Pane se dio de manera repentina, luego de que una de las hermanas que estaba a su cuidado le regaló una estampita de Sor Crescencia y se hicieran cadenas de oración por su delicado estado de salud. La enferma pasó de un estado crítico a una recuperación instantánea, con estudios médicos que revelaron que su hígado comenzó a funcionar normalmente, evitando a su vez el trasplante.​ Esto reactivó la causa por la beatificación de la Religiosa.

La ceremonia se llevó a cabo el 17 de noviembre de 2012 en Pergamino, provincia de Buenos Aires, lugar donde vivió gran parte de su infancia y adolescencia.​ El cardenal Angelo Amato, de la Congregación para las Causas de los Santos, actuó como delegado pontificio y viajó hasta Argentina donde presidió la ceremonia de beatificación.

Finalizada su ceremonia, Crescencia Pérez se convirtió en la séptima beata argentina, precedida por Laura Vicuña, Nazaria Ignacia March Mesa, María Tránsito de Jesús Sacramentado, Artémides Zatti, María Ludovica De Angelis y Ceferino Namuncurá.

 

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